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  • Ada Torres-Toro

Un mundo sin redes sociales

Updated: May 20


Hace poco vimos, a una escala global, el colapso de Facebook y sus plataformas adquiridas en el camino cuando le representaron competencia. Pero el colapso de esta plataforma, que tanto daño hace a diaro a la humanidad, no nos dio un descanso de esta esclavitud autoinducida, porque simultáneamente nos llegó sino el testimonio, miles de documentos y pruebas presentadas por Frances Haugen al Washington Post, 60 Minutes y al Congreso sobre los secretos más íntimos de Facebook.


Lo que describe Frances, quien renunció a Facebook en abril pasado, no es nada menos que una estrategia diabólica (no hay otra palabra) para aumentar la participación y respuestas (engagement) de los usuarios, alentando la violencia, las controversias y la desinformación. ¿Por qué? Porque múltiples estudios internos de Facebook confirman que el ser humano reacciona más rápidamente por la furia que por cualquier otra emoción, y a más furia, más interacción y a más interacción, más tiempos pasas en las redes sociales consumiendo basura y anuncios.


No minimicemos esto. Quizás para usted esta estrategia, que está por escrito en miles de documentos de la compañía, no tiene mayores consecuencias que hacerle perder el tiempo peleando con gente que no conoce a base de la información que Facebook decidió que usted debe leer y que no necesariamente es cierta.


Pero en otros países del mundo, como Birmania, Facebook abiertamente ayudó a un régimen militar a cometer un genocidio en pleno Siglo 21. Hay múltiples estudios sobre el impacto dañino de Instagram en niñas y adolescentes, y aún así seguimos consumiendo redes sociales como una droga… porque lo son.


Los que usamos las redes como parte de nuestros trabajos, y no para vivir nuestra vida en ellas, sabemos que antes de las redes sociales, existía comercio y mercadeo.

En esencia, las redes, a nivel profesional, hacen cuatro cosas para los productos o clientes:

  1. Aprovecha la audiencia existente para crear nuevos clientes

  2. Generan “word of mouth” o sea que la gente hable de tu producto o servicio

  3. Describe y vende tu negocio

  4. Te conecta con otras personas, o “networking”


Todo esto es posible hacerlo, y hacerlo bien, sin redes sociales. Hasta hace muy poco lo hacíamos. No estoy abogando por borrar las redes sociales de nuestras vidas. Mucho bien se puede lograr con ellas, pero no mientras los algoritmos siempre cambiantes de Mark Zuckerberg nos tratan como marionetas.


El testimonio de Frances, las vistas congresionales y el escándalo de los estudios internos dañinos que tiene la compañía y nunca ha revelado (algo problemático para una compañía pública con inversionistas y “stakeholders” en Wall Street) podrían traer regulaciones urgentes que son necesarias para aminorar el impacto negativo de estas plataformas, particularmente en la juventud y en materia de conflictos bélicos en todo el mundo.


Mientras tanto, nos toca a las usuarias y usuarios darnos cuenta de nuestro papel manipulable e ingenuo, ganar conciencia, y tratar a las redes como lo que son: herramientas mucho más peligrosas de lo que pensamos, porque en Puerto Rico quizas solo cuestan memes, pero en muchos otros lugares, cuestan vidas.

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